Hombre medicina

Yo que practico ese otro paradigma llamado Economía Consciente

Cuando decido no poner un precio al servicio que ofrezco a la comunidad, lo hago con una intención y por una duda que me aborda en el momento de pensarlo. Considero que al no imponer una tarifa, permito que cualquier persona pueda disfrutarlo sin que una cifra se convierta en factor limitante. Y al preguntarme cuanto cuesta "lo mío", entiendo que la respuesta está basada en una subjetividad que veo más sensato colocarla en quien reciba de mi tiempo y energía. Son esas personas con quienes comparto mi sabiduría en acción, las que espero hagan el ejercicio de estimar cuanto de valor perciben en ese acto y en función de sus posibilidades, aporten. Las más de las veces será, por comodidad, dinero; otras, satisfactores de diverso tipo en forma de trueque, si ambas partes se dan el tiempo de zanjarlo. Esta es una forma de economía que aún no ha llegado a asimilarse, cuántas veces habré llegado a sentir pesar ante la ausencia de reciprocidad por la falta de conciencia. La carencia de ésta lleva demasiadas veces a concebir que quien brinda un espacio de entrada libre, está significando gratuidad, nada más lejos de la realidad.La vida, vista como el flujo de expansión-contracción, es un va y ven; que sí, que puede alguien regalar, y aún en esos casos se recibe el placer de dar.

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